Transcripción
El invitado va con nombre. El resto de la mesa, como Mesa.
Damián Catanzaro se sienta con la mesa. Es founder de Cafecito y cofounder de Amplify y GalioPay. Antes hay ronda post-gira por Buenos Aires: Builder House, hackathons, basket. Después, Argentum, Garbarino, DG Ventures, el lanzamiento de Cafecito, licencias bancarias y un AO web con IA. Al final, cómo valida un MVP y si todavía hacen falta los PMs.
La mesa
— Mesa: Buenas, buenas, buenas. Bienvenidos a otro episodio de Builders OFF the Record. Volvemos a nuestro formato tradicional, cada uno desde su casita, después de una gira increíble por Buenos Aires. La verdad que una semana recontra cargada de eventos, de situaciones, de momentos y recuerdos que creo que no nos vamos a olvidar. Así que nada, ¿cómo están, muchachos? ¿Cómo está la banda?
— Mesa: Tremendo. Bastante movido después de la semana que metimos.
— Mesa: ¿Artu todavía recuperándose?
— Mesa: Sí, al mío. Fue cardiomo de base, a ver, y la verdad que estuvo picante. Tuvimos hackathon, tuvimos Latam Soft Digital Access Conference en crecimiento, tuvimos stream IRL desde Mobile Fest Co, estuvimos en el Ethereum Open Meetup haciendo contenido con Chachi —le mandamos un abrazo grande—. Tuvimos el asado en la Builder House, que fue un eventazo, un éxito total, con invitados más que especiales. Así que tremenda semana. No sé si quieren contar un poco cómo lo vivieron, cómo llegan a este episodio. Arrancamos por el costado de abajo. Luigi, siempre te quedás para el final. No sé si querés arrancar vos.
— Mesa: Bueno, fue tremenda la semana. Me encantó encontrarme con ustedes. Me hizo sentirme cada vez más conectado con la misión de lo que estamos haciendo: conocer builders, promocionar ideas copadas y gente construyendo cosas. La semana estuvo recontra llena de oportunidades donde estuvimos trabajando juntos, viendo cómo trabajan los otros, conocí productos increíbles. Salimos con merch hasta el anillo que te aprueba las transferencias. O sea, cosas muy divertidas. Me encantó hacer toda la parte de lo que fue el episodio en vivo; siento que aprendimos mucho de la parte técnica. Recibimos mucho feedback de la gente. Salimos con stickers por todos lados y la bandera de Builders OFF the Record.
— Mesa: Basket.
— Mesa: Tengo la bandera acá, eh. Claro, tengo la bandera. Es gigante. Así que en algún lugar del Lepa la voy a poner. Estuvo tremendo, la pasé bomba. Me tuve que ir un poco antes porque hicimos el Cursor Hackathon de Mar del Plata: una de más de 70 personas que vinieron a competir. Justamente ganó gente de Rosario que viajó para competir y se nota que están recontra profesionalizados. Siento que fue una buena oportunidad para Mar del Plata, que está muy verde con hackathones. Me encanta que venga gente de Rosario, que venga gente de Salta —que son los que ganan todos los hackathones— y que pueda ver un poco de eso: cómo trabajan y cómo pitchean. Estoy muy feliz y creo que ustedes deben estar orgullosos de la comunidad de ustedes porque es tremenda. Yo quiero copiar, o sea, quiero quemar del pase en lo que ustedes crearon. Me dejó muy feliz.
— Mesa: Y si puedo hacer un mini check-in semanal rapidito: tuvimos un problema en el trabajo con GitHub, venimos gastando mucho en GitHub Actions, buscamos CodeSmith para reemplazarlo. La primera semana CodeSmith nos hizo rar fortuna y ayer activó una función nueva y nos vino un gasto de tres mil dólares. Así que, si quisiera decir: no usen CodeSmith. Nos sirve y, bueno, carísimo, no vale la pena. Gracias, chicos.
— Mesa: Tremendo check-in. Y felicidades por lo de Mar del Plata. No tenés nada que copiar, amigos: la están rompiendo toda.
— Mesa: Ahí se conectó la cabra Ain, que viene de jugarse un basket.
— Mesa: Perdón, loco, perdón.
— Mesa: ¿Todo bien?
— Mesa: Todo bien, boludo. Nada, recién jugamos al basket ahí con Gian. Organizamos un basketcito 3x3 con gente de la comunidad. Conocimos las nuevas canchas de Clutch, ahí en Vicente López, la que tiene el mural de la Generación Dorada. Está épico. Estoy en un nuevo venue: estoy en la casa de Emma, que me prestó la casa para poder estrenar e ir al partido. Un saludo grande, Emma. Emma Lorenzo de verdad se puso la 10.
— Mesa: Primero, para arriba de la banda. Segundo partido de la banda. Che, yo necesito que se vengan acá a Buenos Aires para hacer más partidos todos los días. Sepo, Gasti, Ale, Luigi, Artu: ¿serías buen base también a mí? Ya había que probar algún día. Tenés que venir a probar. Si podés hacer un teatrito, podés venir acá también.
— Mesa: Banco. Vale, ¿cómo fue tu semana?
— Mesa: Yo coincido con Ain. Me tocó Buenos Aires, pero estoy por Imaginaria por tercer viernes en Buenos Aires, así que tengo las bolas al plato viajando en colectivo. Pero fuera, impecable, muchachos. Yo, fundidísimo de lo que fue la semanita que metimos, descubriendo que por lo visto ahora soy notero. Nada, muy lindo, muy contento. Lamentablemente no hubo manera de descansar desde que volvimos. A mí me están viendo el sábado que, además de competir las dos hackathones, metimos organización Rosario. Un saludo a los chicos de agradecerles porque se pusieron la 10: Vale, Octa, Juez y Juanse. Fue la primera vez que hago esto que Artu ha hecho varias veces, sinceramente, y probablemente se cae de risa, pero organizar a ver mientras está a distancia fue medio raro y nuevo para mí. Después ya me tiro en Tito. Realmente todos los días estoy viendo cosas, así que medio que no hubo tal descanso y ahora tampoco, porque ya mañana toca el gran asado de Isra, que estaremos cubriendo nuevamente. Y ya le hablé a Pato, ya hablé con Ain, a ver si pinta una cobertura o algo. Así que estaremos debidamente transmitiendo.
— Mesa: Tremendo. Y querés contar un poco también, Gasti. Ganaste, ganaste, con la hackathon. Contá un poco de eso.
— Mesa: Ganamos el Alpha Hackathon. No, la verdad que fue una locura de la semana. La Builder fue soñada. Literalmente tengo mucho recuerdo; conocí una banda de gente. Fue muy gracioso también haber hackeado en la casa mientras todos estaban de fiesta: nosotros estábamos full focus. Le pegamos hasta las once de la mañana con el team ahí. Así que nada, el no dormir sí nos hizo que ganáramos la hackathon, nos puso muy contentos, y después el cuerpo pasó factura y me dijo: ah, toca descansar. Así que estuvimos metiendo un descansito estos días. Conocimos a BR1, una máquina; nos dio un workshop de Mac / Go Security, eso también me voló la cabeza. Aprendimos una banda. Me llevo un montón de amigos de la cantidad de gente que conocí: Ian, Nachito de Córdoba también. La verdad que estuvo muy piola la banda que se armó ahí en la casa. No sé cómo lo vieron ustedes, pero a mí fue una locura.
— Mesa: No, la verdad que posta que fue una locura. La cantidad de fotos tremendas que han salido del asado; todavía siguen llegando fotos, videos. Estamos esperando todavía algunos bloquecitos que van a ir saliendo de Ari, de gente amiga de la comunidad que estuvo grabando. Es Joaco que está haciendo el contenido tremendo. Y para mí fue un sueño. O sea, lo dije en un tweet: ese sueño del pibe del interior, llegar a Buenos Aires con amigos, hackear, hacer un asado. Ustedes fueron a jugar al basket. Tuvimos mil eventos. La verdad que fue estar en Disney. Sí creo que hacía falta volver para dormir y descansar un poquito.
— Mesa: Ahí Ale me manda la foto de nuestro invitado especial, completamente out of context. Realmente fue lo más loco, creo, del asado. Cuando cayó Ferpa y fue como: no puede ser, es un gordo compa más. Está hablando con todos sobre automatización, egoctumar, qué ideas de proyectos para hacer. Buena locura. Literalmente eran las cinco de la mañana y Ferpa en la cocina charlando con los builders, mientras otros cogeaban. Una noche completamente bizarra del asado y que, nada, seguramente nos vamos a acordar durante mucho tiempo.
— Mesa: Sí. Qué poco se habla de los tiramisú que llegó Kenny, que estaban muy ricos. Tengo videos de los builders probando a vivo; eso después lo tengo que pasar para que generemos el contenido. Pero nada, el de pistacho: una bomba, literalmente una puta locura. Le mando un abrazo también a Aus de Nomear Seal, que se vino de Tucumán al asado. Una locura. La verdad haberse tomado un avión a dos días del asado. Encima nos trajo los lentes Nomear Seal que, como pueden ver, están con el loguito de Builders OFF the Record y también tienen nuestro handle. Una locura. Un abrazo también a Fran Zanoa, que estuvo con sus wraps. A mí yo no llegué a comer; no llegué a comer los mini wraps. Tuve que hacer el pedido, tuve que meter más manera ahí y decir: Fran, sé que estás stock cero, pero necesito para un grab, al menos uno. Y voy a hacer un buen pedido para stockearme.
— Mesa: Artu, ¿podemos decir que no termina acá, quién quedó afuera de las Builder House y que viene más? ¿O aún es un secreto?
— Mesa: A ver, solo un secreto: probablemente se anuncia mañana la próxima Builder House. Ya tenemos fecha, ya tenemos lugar, ya tenemos hasta una página nueva que se mandó Joaco, que está impresionante. Así que estamos re manijas de ese lanzamiento de mañana. Me mata la ansiedad.
— Mesa: Sí, sí, la verdad que sí. Y nada, también por acá por Salta tuvimos hackathon. Si bien yo no estaba, como dice Vale, hosteamos la hackathon online desde allá, con amigos también de la casa a Papadul, empresa de IA que nos prestó la oficina, Zorro Labs de Joaco —que casualmente es hermano del Pato de Cognition, quien metió a Tommy del episodio anterior a la obra de Cognition—. Así que fíjense qué conectado que está el ecosistema startupero. Y bueno, Joaco tuvo que poner un café de especialidad tremendo en la sede de Salta. Ganaron dos hackathones. Así que vamos alta, carajo. Ahí, buildeando desde acá. Hoy tuve Fintech Meetup en Salta, que vino a la cámara a fintech. Hoy vamos a hablar mucho de fintech con nuestro invitado especial. Ya tengo unas ganas tremendas de sumarlo para hacerle mil preguntas. Así que, sin mucho más preámbulo, ¿les parece que le damos la bienvenida a nuestro invitado oficial?
Damián en la mesa
— Mesa: Por favor. Así, bueno: ¡Dami de Cafecito! ¿Cómo andás, querido? Bienvenido.
— Damián: ¿Cómo va? ¿Cómo va? ¿Cómo va todo?
— Mesa: Todo bien, por suerte. La verdad, tremenda. Qué manera de coronarla recibiéndote, ¿no?
— Damián: Muchas gracias. Muchas gracias por la invitación.
— Mesa: Sí, la verdad que estamos súper contentos. Dami, personalmente, es una persona que no conozco personalmente; virtualmente, desde hace muchos años, antes e incluso de que empecemos en este mundo emprendedor. De los foros. No sé cuántos años ya van: más de doce, seguro.
— Damián: Seguro.
— Mesa: Sí, una locura. Porque si ahora estamos luchando esta batalla de generar ecosistema emprendedor en el interior, en esa época literalmente no había nada en el interior, en Salta. Yo era muy obsesionado con toda esta tecnología y no tenía grupo con quien compartir estas cosas, y nos encontramos en foros de internet, en el MCN, ando en las épocas de Argentum. Y después terminaste convirtiéndote en un emprendedor de carajo: el founder de Cafecito —quizá la aplicación que logró que prácticamente todos en Argentina, si invitaban un cafecito, pudieran hacerlo online—, cofounder de Pay with Amplify y cofounder de GalioPay. O sea, son prácticamente tres de las empresas más relevantes del ecosistema fintech en Argentina, cofundadas por la misma persona, por tus socios Juaní —que le mandamos un abrazo grande; algún día esperamos tenerlo también—.
— Damián: Sí, seguro. Hablé; que se copa.
— Mesa: Sí, sí. Así, bueno, esa es la intro. Pero no sé: ¿querés contarnos un poco más sobre vos, para el que no te conoce?
— Damián: Bien. Siempre es medio difícil presentarse uno mismo. Siempre me presento como que soy Damián Catanzaro, soy programador. Arranqué a programar de muy chico, a los trece, catorce años. Arranqué a programar. De hecho, por esto, por foros, Argentum y juegos, terminé en este mundo de tech. Y no hay mucho más: como ya presentaste, soy el creador de Cafecito, y de proyectos que tienen cierta relevancia en el ecosistema, junto a GalioPay y Amplify.
— Mesa: O sea, quiero aprovechar a preguntarte un poquito más de quién sos. O sea, yendo a ese Dami de los foros, ese Dami que arrancó a programar queriendo. Yo no soy un tipo Argentum Online, así que probablemente no sé qué hacías, pero imaginate el servidor, el seguro, de algún modo habrán tocado. Pero quiero preguntarte: ¿quién sos a nivel —cómo se llama?— ayer. La gente que pasa por acá es muy curiosa, personas muy orientadas a resolver desafíos. Son gente bastante… no sé si es estándar, porque no es para nada estándar, pero a lo que voy: tienen ciertas cualidades. Pero creo que no conozco a ninguno que se haya podido hacer un building in public de su casa. Y no quiero apuntar un poquito más de vos: ¿quién sos vos quizás como persona en sí, fuera de lo que sos como Dami?
— Damián: A ver, siempre fui una persona curiosa. Creo que esa es un poco la definición, ¿no? Desde que arranqué, básicamente, a manosear la computadora, siempre fue como: che, la curiosidad de querer armar un servidor de Argentum, de querer entender el código que hacía eso, que hacía abrirlo. Me acuerdo cuando los primeros tutoriales te decían: OK, tenés que cambiar tu IP y ponerla acá y con eso compilaba. Si abrías, era como: ¿por qué funciona esto así? ¿Cómo funciona la IP? ¿Por qué esto se conecta a internet? Y siempre fue como el googlear y el buscar por qué funcionaba, ¿no?
— Damián: Después con la casa pasó algo muy parecido. Es: che, quiero —obviamente contraté un montón de gente para que arregle y nos rehaga la casa—, pero muchas cosas era como: hey, pará, le quiero hacer yo, ¿cómo lo hago? Y entrar en YouTube y, bueno: ¿cómo pego cerámicas en el piso, entendés? Y ver cómo carajo se pegaban cerámicas en el piso —que me quedaron un toque desniveladas, pero funcionó—: era un piso con cerámicas que lo había hecho yo.
La casa y la domótica
— Mesa: Pará, pará, pausa. ¿Qué hiciste de la casa, perdón? Porque te estás contando: ¿qué hiciste en la casa? Building in public, ¿te vas diciendo?
— Damián: Algo así. En el 2013 me compré la primera casa y la casa —nunca la mostré en general como era—, pero toda la parte de abajo era una casa muy vieja y toda la parte de arriba era como hecha bastante nueva, por así decirlo. Y había que meterle mucha mano: la realidad es que estaba muy detonada, y había que hacerle muchas cosas. Tuve dos obras en esa casa que las hicieron, obviamente, arquitectos, gente que sabe reformar casas. Pero mucho después lo estuve haciendo yo: puse paredes de Durlock, partes con Durlock, todo eso lo hice yo. Reformé pisos, hice un baño completo: todas cosas que habían quedado, que nada, me copaba la idea de hacerlo, entender cómo se hacía, y lo fui haciendo. Y en mi Twitter, si lo buscan, está todo ahí documentado: cómo lo iba haciendo, recuperando espacios que estaban matadísimos, hasta convertirlos en mi oficina, por ejemplo.
— Mesa: Dami, ahí que justo empezaste a hablar de la casa: hay mucha gente que te sigue por lados distintos. Entonces está ahí, capaz, los de Argentum Online, pero hoy cuando lo tiré en la comunidad —che, viene Dami, ¿qué quieren preguntarle?— me dicen: ah, el Dami de domótica, el que hace toda la cosa. Y la gente quiere saber: o sea, ¿qué tanto ya está smart tu casa? ¿Cuánto tiempo le dedicás a hacer eso hoy en día?
— Damián: La realidad es que es súper accesible, más con AI: le agarrás y después preguntás cualquier cosa y sale derecho. Ya hay muchos productos. Ya desde Philips Hue, que empezó y lo hizo como todo mucho más fácil —es mucho más caro hacer algo con Philips Hue, porque medio que te dan como un empaquetado de voz: si estás en una lamparita y ya la prendés por el celu—. Si querés hacer algo más complejo, por ejemplo automatizar con Siri, que se arma como un… una red mesh en tu casa, y cada dispositivo se va conectando entre sí —como es un Wi‑Fi; de hecho, es un Wi‑Fi—. Es un poquito más complejo, pero la realidad es que necesitás empalmar dos cables y apagar la térmica, obviamente, para no quedarte pegado, poner los cables, y salís. La realidad es que no es muy complicado. Pero sí, hay mucha gente que me empezó a seguir por frentes diferentes. Arranqué con programación; domótica, a casa. Es gracioso porque tanto cae un evento y me dicen: yo es como… voy a la casa. Y es como nada que ver del mundo de la programación donde yo arranqué. Así que es divertido eso.
— Mesa: Ahí la banda está pidiendo un AO mobile. No fue muy bien lo del AO, la verdad.
— Damián: No, no. Vayan para el lighter; vayan para el lighter, que está andando muy bien ahí.
Argentum y los inicios
— Mesa: Che, Dami, yo te quiero preguntar en tus inicios de tech. ¿Cómo fue que arrancaste? Hicimos un deep research with Claude. Obviamente llegué a la OpenAI para conocerte un poco más. Pero ¿cómo arrancaste? Sé que arrancaste por AO; no sabías qué era programar hasta que lo conociste. Si no fue con otro tipo de inicio, eso es genial.
— Damián: Bien, fue exactamente así. Fue un amigo: me presentó el Argentum. Y fue como: uh, qué buen juego. Empezando a jugar, qué sé yo, empezamos a ver que había muchos servidores de ese juego. Y terminé de casualidad en un foro por curiosidad de decir: che, ¿cómo carajo hay tantos servidores de esto? Terminé en GC.Son, que era el foro de programación de Argentum. Y terminé yo levantando como un servidor, pero en mi casa, tipo, solo. Ahí me empecé a meter más y más en lo que era Visual Basic 6 en ese momento, leyendo los manuales que hacía la misma gente de programación, hasta en un momento lograr entender de decir: OK, esto es un if. Ahora ya entiendo qué es un if, qué es una variable, qué hace esto. Y la verdad es que era muy difícil: era de catorce años. Carajo, no entiendo cómo funciona, pero está bueno el desafío.
— Damián: A todo ese foro terminó conociendo a varios amigos que hoy, bueno, hoy en día son mis amigos, y unos también todos programadores, y me metieron en lo que era la programación web. Uno de ellos estaba como empezando a meterse con HTML, CSS: tipo, todas las bases de la web. Y: oye, tenemos que ir para este lado. Y ahí, en medio que salió un poco de Visual Basic, me metí en toda la parte de programación web. Y ahí me metí como en el rabbit hole completo de decir: esto está buenísimo. Todo tiene que ir por acá. Y me enfoqué 100% a todo lo que fue el desarrollo web. Y así seguí, seguí, seguí, hasta que a los dieciocho años ya tenía una buena cantidad de experiencia programando y arranqué a trabajar en la primera startup que se llamaba ADUS: era un portal, como si fuese el OLX, muy parecido a eso. Y así, así tipo. Fueron todos los casos: fueron conocimientos de lo que ya venía haciendo, del trabajo nuevo. Pero ese fue como un poco mi principio, mi historia de los inicios.
— Mesa: OK, genial. Che, sabés que estaba acordándome de si alguna vez interactuamos, y me acuerdo hace como uno, dos, tres años quizás, en un stream de Gonzi: estabas vos y estabas Agustín Keto también de Twitter, y habían puesto: bueno, vamos a jugar al LoL ahora. Y jugamos una partida versus en el LoL: ustedes un equipo con dos chicos más y yo con cuatro random más, y terminamos ganando. Pero quería traerlo a la mesa con una anécdota de la cesa de que ya hayamos viciado. ¿Seguís viciando todavía o ya no?
— Damián: Sigo, sigo viciando. No tanto como antes. Me gusta mucho el ranked. Prácticamente con Juaní, cada tanto tenemos alguna partida de LoL y eso. Sí me gusta el TFT: el TFT es un auto chess, por así decirlo, donde vos ponés los personajes en una cuadrícula y según cómo los ordenés hacen ciertas acciones. Y como es mucho más chill y más relajado los partidos —durante veinte minutos—, está bueno para tirar y jugar. Está bueno con amigos; te reís mucho. Eso es lo que me divierto. Y nada, tengo varios juegos más que jugamos: cantando con amigos, el Valheim también: tenemos un servidor de Valheim que entramos y jugamos. Pero es eso, resumido. Y Contagion también bastante bien: ese está activo en cierto punto también.
Primeros productos y Cursit
— Mesa: Contando un poco, bueno, más o menos toda tu historia: siempre, ¿cuándo que estabas programando? Me dio: ya empecé a trabajar, qué sé yo. ¿Cuándo fue el click: empieza a decir “he empezado a construir mis cosas para ver si monetizo algo”? ¿Cómo fue esa búsqueda de decir: empecé a hacer productos? ¿Cómo llega todo eso, digamos?
— Damián: Bueno, eso, de hecho, arranca muy temprano. Cuando conozco a estos amigos por el foro, querer como sacar productos para empezar a aprender —no sé, seguir aprendiendo de lo que estamos haciendo de programación—. Fue como: che, ¿sacamos algunos productos a ver qué hacemos? Y el primer producto que hicimos, creo que fue con dieciséis, diecisiete años, fue un Tinder recho. Fue antes de que exista Tinder: sacamos un Tinder que se llamaba —creo que se llamaba Point Me, si no me equivoco— que decía: y lo conectabas con Facebook de ese momento. O sea, mucho Facebook: te importabas toda tu lista de amigos y vos tenías una tarjeta que le decías “te doy” o “no te doy” y los pasabas, y si los dos matcheabas, se abría un chat. Literalmente como Tinder, pero bueno, hace unos dieciséis años atrás. Y nada, lo sacamos. Obviamente no había residual, no teníamos nada ni lugar para publicarlo. Salió y murió en un mes, porque no: teníamos diecisiete años, no teníamos una manera de construir eso.
— Damián: Pero la realidad es que empezó siempre como muy temprano el tema de: yo quiero tener algún tipo de producto, servicio o lo que sea que me deje un cierto dinero para vivir y yo poder, no sé, jugar al LoL, hacer lo que sea, pero que tenga un ingreso constante. Y esa siempre fue la búsqueda. Obviamente es muy difícil; no lo pude conseguir rápido. Así que nada, terminé pasando entre muchas empresas que me fueron dando cierto conocimiento, hasta que pasé por varios. Pasé por ADUS: todo más o menos duraron como un año.
— Mesa: ¿Cuánto —ahí perdón, te interrumpo— dijiste: tardé varios años? ¿Cuántos años tardaste en decir: OK, pegué el primero, digamos?
— Damián: El primero, o sea, el primero primero, el real, real, fue Cafecito. De verdad no: no fue Cafecito. Fue otro que hice con Juaní, de hecho, que fue Cursit, que era… Fue el primer lugar donde invertimos dinero nuestro —bastante plata— que en el 2019, me parece; sí, fue antes de la pandemia. 2019. Hicimos un bootcamp. En ese momento estaban como muy en el auge de los bootcamps, y no queríamos un bootcamp común y corriente, sino que queríamos enseñar programación, pero que la gente que vivía lejos o que no, o que no sé, decidía… llovía o lo que sea, no tenga que ir a la oficina a tener la clase presencial. Entonces streameábamos al momento que dábamos la clase: le streameábamos para toda la gente y teníamos una plataforma donde yo respondía a las preguntas; Juaní daba la clase. Y eso hubo su año; eso después me terminó yendo. Pero ese fue como el primer producto que se pegó, por así decirlo, que me dejó un cierto dinero.
Garbarino
— Mesa: OK. Che, previo a que vos te animes a emprender, a crear productos, también estuviste en Garbarino trabajando.
— Damián: Sí.
— Mesa: ¿Qué tal la experiencia de Garbarino? Sé que estuvieron innovando ahí en la parte de PWA. ¿Cómo fue la experiencia? Porque todo esto es pre‑AI. O sea, playa y realmente se picaba código.
— Damián: Se picaba código.
— Mesa: De innovar en ese sentido a esa edad, con el equipo: ¿cómo era, en ese sentido?
— Damián: Sí, lo de Garbarino fue excelente porque lo que pasaba con todos los e‑commerce en ese momento —creo que fue 2018; esto, si no me equivoco, 2017, 2018— era que arrancaba un Hot Sale y se caían todos. ¿No se acuerdan que a las doce de la noche, fuera a grabar a alguien lo que hacían, entraba y explotaba la página? No daba abasto con la cantidad de gente que quería ver en ese momento el Hot Sale. Y Garbarino viene con la idea. Ellos tenían un equipo; no tenían in‑house: contrataban como un empaquetado, por así decirlo. Y caen con la idea de: che, queremos tirar todo esto, armar todo de cero con infraestructura propia, todo nuestro. Y el objetivo es llegar a Hot Sale y que no se caiga. Ese era el objetivo principal de todo lo que se tenía que armar.
— Damián: Entonces, un objetivo que me encantaba. Digo: che, quiero construir el e‑commerce de cero. Me metí en el equipo. Yo estaba en la parte de todo lo que era frontend. Y se armó todo el e‑commerce de cero. Y el primer… fue excelente porque el primer Hot Sale nos quedamos toda la noche porque era que no explote. Y fuimos el único sitio en ese momento que no se cayó. Era tipo… salvo Mercado Libre, ¿no?, que Mercado Libre era un monstruo. Pero eso sí: e‑commerce de ese tamaño fue el único que aguantó, con todo el pico de tráfico, búsquedas, todo. Excelente.
— Damián: Y medio que cuando se termina eso de decir: che, ya tenemos todo terminado, ¿qué hacemos? Porque medio que los equipos ya estaban: OK, ya cumplimos el objetivo, ¿qué se hace ahora? Y medio que en un e‑commerce no podés innovar mucho: es un e‑commerce. Y la idea fue que hay otra persona de: che, ¿y si lo convertimos en una PWA?, que en ese momento estaba muy en auge —Google lo estaba apoyando mucho— de todo lo que son las progressive web apps, que eran… en ese momento no existían Next.js. En realidad sí: estaba recién, recién, la versión 1 de Next.js. Y estaba todo el tema de React, las single page apps, que todo pasaba como que no se recarga la página. La joda era como: ¿qué pasa si no se recarga la página? A lo que hoy lo vemos y decimos: sí, es normal, que ande fluido todo; en ese momento era muy difícil que una web te ande fluida y funcione todo bien. Y si se te cae internet, que siga funcionando: eso era un poco el concepto de PWA.
— Damián: Y lo agarramos con un equipito de tres personas. Dijimos: che, lleguemos a los desafíos de reconstruir todo lo que hicimos para una PWA. Y en ese momento teníamos mucho contacto con Google también, porque Google estaba pusheando varios equipos de acá. Infobae, por ejemplo, era uno: eran varios que estaban queriendo innovar en PWA en Argentina. Y fuimos el primer e‑commerce en sacarlo. Lo sacamos. Y el primer dato que tuvimos —o sea, está publicado en la página de Google, si no me equivoco— fue que tuvimos un 20 o un 30% de conversión más, porque la página andaba rápido. O sea, simplemente porque la página andaba rápido en ese momento convertían como 20% más los checkouts totales. Cosa marketing vino y dijo: por favor, préndanlo para todos, necesitamos este tipo de números. Y sí se terminó prendiendo para todos. Y se salió como caso de éxito en una Google Chrome Summit allá en San Francisco. Apareció el logito de Garbarino y varios más en la pantalla de Google. Así que estuvo increíble. Ese fue un poco la historia. Y terminé eso y me fui de Garbarino. Dije: ya está, cumplí mi objetivo acá. Nos vemos.
DG Ventures
— Mesa: Entiendo que después de la experiencia de Garbarino saltaste a DG Ventures, a un rol de tech lead, en donde no sé en qué etapa entraste. Sabemos que fue una startup backed by Y Combinator, pero ¿qué te acordás de esa experiencia? Y me copa porque vamos viendo cómo vas escalando conocimientos, responsabilidades: de hostear un server de Argentum, de cambiar de IP y empezar a hacer aportes en GC.Son, allá empresas reales, con desafíos reales, con miles de personas yendo a comprar un producto en una app que no se tenía que caer, y de repente llegás a ser tech lead de una startup —insisto— backed by Y Combinator. ¿Qué te acordás de esa época? ¿Qué desafíos tuviste? ¿Qué edad tenías también?
— Damián: Qué edad. Eso fue en el… uy, qué malo que soy con los años, ¿no? O sea, el tema es que el COVID me distorsionó todo el tema de los años. No fue el 2010: fue post Garbarino, así que fines 2018, 2019. Se seguía picando código en esa época. Sí, se seguía picando código —o capaz un poquito antes también—, pero fue más o menos por esas fechas. El tema fue así: yo me voy de Garbarino y me voy a hacer freelance. Dije: quiero… me cansé de trabajar en startups, empresas, corpo. Quiero ver si puedo empezar a hacer freelance, que funcione lo de freelance, ¿no? Y charlando con varios de la gente que fui conociendo en Mercado Libre, Garbarino, de todos, uno de estos me acerca la persona que quería hacer DG Ventures. Me vienen y me dicen: che, Dami, necesito hacer un MVP de este sistema que era para venderse a los bancos. Banco fintech: era como un white label donde era para que ciertas personas se les haga un proceso de auditoría de scoring —cómo es tu scoring crediticio— y ver si te pueden prestar plata o no. Básicamente ese era el concepto general. Pero, bueno, hecho para bancos, para tarjetas, para fintech: todo este tema.
— Damián: Y yo fui la primera persona, de hecho, de DG Ventures que hizo el primer MVP. Éramos tres, en realidad: eran dos del dueño, otra persona más, y yo, que era el programador. Y salió el producto y les hice el MVP; le gustó cómo trabajé, le trabajamos juntos. Me gustó la relación que tenía con ellos. Me dijeron: che, quiero que sigas trabajando. Hablemos: o sea, sigamos desarrollando esto porque está bueno. Si yo el desarrollo empecé a meter, me dijeron: che, necesitamos algunos programadores más, porque esto está creciendo, estamos construyendo clientes. Y ahí empecé a meter algunos amigos: lo metí… bueno, Agustín Keto, que hablamos, estuvo en DG Ventures —de hecho siguen… no, no siguen; DG Ventures renunció un poco—. Lo metí a jugar y también… Ina. Como fui metiendo gente conocida de: en esto, si esto quiero que funcione, necesito más o menos gente que conozco, que trabaja, ¿no?
— Mesa: Es muy bueno cómo gente que conociste jugando, un ambiente súper relajado, terminó siendo tu gente de confianza.
— Damián: Sí, sí, sí, sí, sí. 100%. Y la realidad es que empezó a escalar. Obviamente yo lo escalaba del lado tech, pero la gente que sabía cómo escalar era los que estaban ahí atrás: el founder, el cofounder; eran los que conseguían los clientes. Y, bueno, yo era el que me rompía la cabeza viendo cómo carajo armar toda la tech que pedían y empezar a trabajar con bancos —que es durísimo trabajar con bancos—, trabajar con empresas de scoring. Que capaz que ya evolucionó un poco, pero en ese momento era todo muy verde: era trabajar con XML que te mandaban; era todo muy rústico. Y, bueno, había que hacer ese trabajo. La realidad es que terminó funcionando muy bien. Yo no estuve —yo ya me había ido— cuando hicieron el batch de Powerhouse… creo que fueron un par de meses después de que yo me fui. Pero en ese momento, cuando yo me fui, ya eran como 35 personas, las 40 personas en el equipo. Yo siempre estuve ahí liderando la parte técnica. Pero era, a ver: ¿sí, sí, liderando la parte técnica? Era muy chill, lo mío. Teníamos un equipo y a mí no me gustaba hacer meetings, no me gustaba hacer un carajo. Yo le decía: ustedes vengan, se tienen las tareas, entrenlo acá, hagan los productos y no hagamos daily, no hagamos nada. Una vez por semana nos juntábamos en un cowork. Mostrábamos todo lo que íbamos y seguíamos. Y veníamos, nos juntábamos a comer para vernos las caras, todo. Pero siempre fue como bastante descontracturado el trabajo. Era: si trabajo conmigo, es porque tengo confianza en que sé que va a hacer las cosas. No te voy a estar haciendo un daily. Y no te voy a seguir haciendo nada. Sé que vas a trabajar. Y nos vemos una de próximas. Vamos a comer algo. Vamos a ver las cosas que resiste y seguimos. Así que medio que eso fue un poco el proceso de DG Ventures. Y funcionó muy bien. La realidad es que funcionó muy bien porque el equipo creció. Bueno, ya están backed. De ahí hicieron un producto muy, muy grande. Así que funciona.
El nacimiento de Cafecito
— Mesa: Tremendo, tremendo. ¿Cómo fue la evolución de esa carrera y cómo llegaste hasta DG Ventures? Y estimo que ahí nos agarra la pandemia: todos encerrados, empezaron a cambiar muchas cosas en el mundo. Vos, fuera de DG Ventures: ¿cómo inicia ese camino a lanzarte, a emprender Cafecito? ¿Qué problema veías en ese momento? ¿Cómo fue esa primera decisión de: che, voy a hacer una app como Cafecito?
— Damián: Bueno, yo, cuando estuve probando Cafecito, todavía seguía en DG Ventures. Yo me voy de DG en octubre del 2020. Y Cafecito se lanza en mayo, así que todavía seguía ahí. Pero el tema fue así. Yo, en todo el 2019, estamos con Cursit, con Juaní. Yo me voy a fin de 2019 de Cursit, porque no me interesaba más el tema de… de tener que estar yendo todos los días al centro a dar clases, y no me terminaba de cerrar como la idea. Y me había quedado un hueco ahí de: de hecho, tengo que hacer algo. Porque no, no… O sea, además de DG Ventures, siempre me gustó tener como mi proyectito, mi algo haciendo. Y mi idea fue como: OK, voy a hacer crecer mi marca personal. Y en ese momento Twitter tenía algo de movimiento, pero eran muy pocas personas que estaban moviéndose por ahí. Y a mí me gustaba como red social y dije: listo, mi marca personal va a ser en Twitter. Lo voy a pushear por ahí todo lo posible. Y empecé haciendo manuales de programación; empecé haciendo diferentes temáticas así con el tema programación y manuales, hasta que en un momento fue como: che, pará, quiero como para recibir como donaciones, por así decirlo —como empezó en ese momento—, de gente que no sé, capaz que le gustaba un manual que hacía, le gustaba lo que sea, que querían como tipiarme algo. ¿Cómo lo hago?
— Damián: En ese momento había varias plataformas afuera: Patreon, una de las más conocidas. Y después dos que fueron las que me inspiré: Ko‑fi y Buy Me a Coffee. Ya estaba… Sí, existía, existía. No sé cuándo existía, pero existía hace bastante.
— Mesa: Bien.
— Damián: Y la idea fue: che, quiero copiar el concepto de comprar un café —esto que existía afuera—, lo quiero traer para acá. Y fue, literalmente, poner un tweet diciendo: che, les copa la idea de tener una plataforma, sí. Y con las 200 personas que me seguían en ese momento: sí, dale, qué sé yo, va a ver. Y en un fin de semana se picaba código en ese momento. Y qué código: completo hice la plataforma con integración con Mercado Pago. Que el gran problema que había en ese momento —y por qué hice Cafecito— es que teníamos mucho quilombo con el dólar y la gente, cuando veía a pagar un dólar, le tenía fobia: directamente decía no. ¿Cómo carajo voy a pagar un dólar? Con el tipo teníamos un tema en la cabeza y muy, muy difícil. Y fue como: che, pará, si creo lo mismo con pagos locales, capaz que puede funcionar. Y el proyecto arrancó siendo un paywall mío. De hecho es open source: hoy está en GitHub la última versión de… de mi paywall con Mercado Pago, y podían ponerme un mensaje y decirme “te mando dos cafecitos” que eran los 100 pesos, por ejemplo. Y así arrancó. Y en todo ese camino, yo lo arranqué en febrero y mientras seguía trabajando en DG Ventures, éste era como mi side project: mi side project al que le iba dedicando, pero lo hacía para boludear, la verdad. Tipo, no lo veía como un proyecto serio. Hasta que empiezan a crear varias influencers bastante grandes y decirme: che, me gusta. Quiero tener un perfil acá, pero yo no soy una persona técnica, no puedo levantar una base de datos. No puedo tener un servidor, lo que sea, para tener un perfil acá. Creo que es algo fácil. Y al principio medio no le di bola; dije: una vez al pedido hacer esto. Hasta que en un momento me agarraron medio aburrido y dije: ¿sabés qué? Voy a hacer la plataforma; vamos con una plataforma completa. Y el 29 de mayo de 2020 sale la primera versión de Cafecito, que bueno, ya fue una locura. Me seguían un poquito más de personas: creo que me seguían entre 500 a 1000 personas en Twitter en ese momento. Y fue tal la euforia que se dio que influencers muy grandes se empezaron a crear fondos en Cafecito, se empezaron a compartir sus perfiles.
— Mesa: Estamos viendo el tuit del día del lanzamiento, 29 de mayo de 2020, y te responde gente muy picante. Pablo…
— Damián: Bueno, a Pablo también: a Pablo lo conocí por el AO también, todo. Al igual por el primero de la web. Y ahora esto, qué grande.
— Mesa: Te responde también Ale GPT…
— Damián: Sí, lo tengo que decir. No, había gente: la verdad que se armó como una comunidad muy, muy buena que me seguía y me empujó el proyecto en ese momento. Y ya, el primer día fueron 5.000 cuentas creadas: algo que yo decía: chico, ¿qué carajo pasó acá? Y me acuerdo que tenía todo mi timeline de Twitter —cuando antes te aparecía la gente que seguías en Twitter—: tenía todo el timeline con personas compartiéndose los perfiles, mandándose cafecitos, o qué sé yo. Y no lo pensaba como un producto en sí. Era como: che, qué divertido mi side project. Ese fue como el… Mientras seguía, yo tenía mi trabajo en DG. Pero bueno, fue pasando los días y veía que seguían ingresando las cuentas, seguían ingresando los pagos: o sea, ya creciendo la gente. Hasta que en un momento, en octubre, fui al founder de DG, le digo: che, mirá, está todo joya, pero quiero dedicarme a esto. Creo que tiene un potencial que lo pueda exprimir. Y el flaco me dijo de una: mandale para adelante. Sabés que en las puertas de entrada acá se quiere volver. ¡Andá! Y… ya acá estamos.
— Mesa: ¿Estabas solo ahí, Dami, con Cafecito? Estabas solo.
— Damián: Sí.
— Mesa: O sea, era tu laburo, más Cafecito, al 100, y le diste más…
— Damián: Exactamente. Sí. Sí, sí, sí. Juaní se unió en el 2023, 2023, si no me equivoco.
— Mesa: Igual a Juaní lo nombraste varias veces. Puede ser en tu vida y en tus empresas.
— Damián: Sí, sí, sí, sí. Bueno, es mi socio y amigo de toda la vida, digamos así.
— Mesa: Ahí va.
Sobrevivir al cambio de contexto
— Mesa: Dami, como reentiendo ese momento con lo que catapulta el éxito de Cafecito: como que el dolor del cepo cambiario hacía que sea imposible poder usar servicios del exterior, y como vos que trajeron soluciones locales, aparecieron otros servicios —por ejemplo, para reemplazar lo que era Airbnb, apareció Aloha Homes— u otras cosas que también solucionaban localmente problemas que en el exterior no podíamos acceder. Pero el contexto de la economía del país todo cambió por completo. ¿Y todas esas otras soluciones? Muy bien. Ustedes siguen vivos, siguen creciendo, siguen siendo una plataforma usada. ¿Qué es lo que hiciste bien? O sea, ¿qué hiciste para seguir vivo con esa empresa?
— Damián: No tengo idea. La realidad es que no tengo idea. No hay una respuesta formal a eso. Creo que siempre en todo proyecto hay una cuota de suerte. Podés hacer todo bien, podés tener la mejor idea del planeta, pero si no tenés esa cota de suerte, el proyecto… Es una realidad. Yo tuve uno de los picos bastante grandes: que yo conocí el Cafecito fue Santi Maratea. Si se acuerdan de Santi Maratea, se acuerdan que hacían las colectas —estas colectas bastante grandes— que eran súper polémicas. La independiente, ¿no? La veía un montón de gente. Y un día fue —creo que fue por diciembre del 2020 o por 2021—, tipo, una de la mañana, me empiezan a llegar mensajes diciendo: de hecho, Santi Maratea está hablando de Cafecito, Dami. Y veo y me llegan un par de alertas al servidor que estaba peakeando tráfico y dije: uff, ¿qué carajo está pasando acá? Y efectivamente Santi Maratea estaba hablando de Cafecito, preguntando qué era la plataforma, y se terminó haciendo un perfil ahí para que le donen a él. Como él no se quedaba con las donaciones, era como: si quieren tipiarme, o les dejo en Mercado Pago o tienen el perfil de Cafecito. Y ahí medio que ahí como que tuvo la referencia de: che, hay un influencer muy grande que está haciendo eso de hacer esto, y le dio como el aval, no por así decirlo, de una plataforma que sirve, seria, lo que sea. Ese fue uno de los grandes hitos.
— Mesa: Ah bueno, ahí está. Ahí está el perfil.
— Damián: Literalmente, hoy no lo vemos. No, bueno, fue así. Fue increíble. Realmente no pensé… Estaba en un servidor chico. No había tanta cantidad de gente y voló. Realmente tuvo mucha relevancia eso. Bueno, ese fue como el gran hito, el primer gran hito de Cafecito. Y después el segundo gran hito fue que lo terminaron agarrando para el OnlyFans de Argentina. Ese fue como el otro boom que, de vuelta, yo no hice nada: no es que puse para que pase; tipo, las cosas que pasaron simplemente está la plataforma ahí, hay una necesidad de personas de: che, estamos en sexto… Se terminó dando solo. Yo siempre dejé la plataforma como: che, úsenla para lo que quieran, siempre que sea legal; úsenla para lo que quieran. Y bueno, terminó escalando en eso.
— Mesa: Che, Dami, nos dijiste que no sabías qué hiciste bien en cuanto a Cafecito. ¿Sabés qué hiciste mal? Al menos en un principio, o si hay algo mal: lo que vos dijiste: che, acá me la mandé.
— Damián: Uy, se hicieron de muchas cosas mal. No, a ver: no mal, sino que fueron ciertas decisiones, pero más adelante, ¿no? No tan atrás. El tema es algo así: siempre un gran problema que tuvo Cafecito —que de hecho lo sigue teniendo, y es por algo de Argentina en realidad— es que no se pueden recibir pagos de afuera. Es muy difícil, como plataforma, recibir pago del exterior. Por ejemplo, Mercado Pago: si vos… viene un francés y se quiere pagar algo y quiere pagar con tarjeta, no puede. Por regulaciones, leyes, lo que sea, no puede hacerlo. Y ese fue uno de los grandes lugares donde me metí a decir: che, ¿cómo carajo soluciono esto? Y eso me comió una cantidad de tiempo y plata infinita. Una de mis soluciones fue como: OK, meto Stripe —si todo el mundo usó Stripe—. Me creo una LLC afuera y meto Stripe. El primer problema fue: armar una LLC afuera desde acá. La primera… Sí, la armé yo, solo, sin tener ningún tipo de empresa que me ayude. Fue un quilombo. Se todo va. Realmente terminé hablando con la IRS por teléfono mientras me puteaban y me decían: ¿qué estás haciendo? Que si yo les terminé cortando en un momento porque me dieron miedo. Era un quilombo hermoso. Y después me metí otra empresa atrás que termina haciéndome el LLC y puedo tener la Stripe funcionando. Pero Stripe tiene otro gran problema que es que te dicen que te pueden cerrar la cuenta sin que vos hagas absolutamente nada y sin que puedas… no pa, lo podemos charlar, o me podés liberar el dinero o lo que sea. Y pasó eso. Un tipo: nos cerraron de un día para el otro la cuenta por completo. Estábamos teniendo muchos creators y tienen una cierta ley que dice: che, si tenés más de X por ciento, podemos cerrarte la cuenta. Y pasó eso: pasó eso un día para el otro y nos desapareció la cuenta Stripe. Y era como: che, tipo. Primero, tenemos un montón de guita metida adentro. Y segundo, nos sacaste todo el mercado completo de todo el mundo. Y siempre ese fue como el gran problema y siempre donde estuve queriendo resolverlo. Y al día de hoy medio que tampoco lo terminé resolviendo del todo. Pero bueno, uno de los grandes problemas o cosas que me topé fue ese: para dar tiempo, cabeza y dinero en arreglarlo.
Procesador de pagos y licencias
— Mesa: O sea, Dami, que con lo que contás y con lo que has hecho, me intriga mucho —o me asombra más que intriga— el tamaño de tus huevos, por decirlo en francés. Pero ¿quién carajo se manda a hacer…? O sea, pónganle a mí y me decís… Acércate, si te digo. Pues, si yo no planeé, que es algo más 18, ¿no? OK, pero a nivel compliance, es un tema. Alguien sube el contenido de menores y vos tenés un quilombo de la gran puta. Perdóname el francés de la gente que está escuchando porque no me faltó una decir. Y encima, después de eso, ves la curva y acelerás y decís: ¿por qué no me hago un procesador de pago? ¿Es una que es tan fácil y es una industria con tan poca… tan barrera de entrada tan baja? ¿Qué fue lo que te hizo decir…? O sea, yo entiendo que había este problema, lógico, pero ¿qué es lo que te dice: no sé, no pivoteo el producto, o no busco otro producto, no sé qué, no armo mío?
— Damián: Bueno, a ver: siempre estuvo el tema de: che, yo siempre lo que pensábamos —de hecho en ese momento ya estaba mis socios, estaba Juaní— siempre fue: che, tenemos un single point of failure. Acá Mercado Pago me banea o lo que sea y desaparece Cafecito. Ese era como siempre el gran como temor nuestro de: che, ¿cuál es nuestro backup? Siempre, cuando pensás una empresa o lo que sea, tenés que pensar de: che, ¿cuál es tu single point of failure? Que si tenés un eslabón que te puede bloquear, si te cae toda la empresa, estás al horno básicamente. Y viendo en ese momento, viendo cuáles son las alternativas, hablamos con un montón de procesadores de pagos locales, hablamos con un montón de… sí, de fintechs que querían dar una solución así, pues ninguno se adaptaba a lo que yo necesitaba específicamente en Cafecito, o tenían costos muy altos o lo que sea: ninguno se terminaba adaptando. Y de ahí fue como: che, empecemos de a poco a armar licencias bancarias a ver si podemos hacer algo con esto. Porque si tenemos una de nuestras ideas como que hay… si tenemos ciertas licencias, podemos procesar tarjetas nosotros, por ejemplo, como hace Mercado Pago. ¿Qué tan difícil puede ser eso? Muy difícil hacer eso. Es el gran problema y por qué no todo el mundo tiene licencias bancarias y, además, de ser carísimo.
— Damián: Entonces, como que hay, tipo: empecemos de a poco a ir a sacar licencias que necesitamos. Bueno, nos metimos, obviamente, con abogados especialistas en el tema que les sacaron las licencias a Belo, a Lemon, a todos los grandes. Les contamos nuestra situación. Fue como: OK, tiene que sacar esto, esto y esto. Genial. Nosotros tenemos dinero: bombeamos las licencias, empieza a tramitarlo. Contame: te llevó dos años sacar tres licencias. Las bancarias llevan dos años, aproximadamente —que de hecho hay una historia ahí que volvió a esas varias licencias—. Una licencia es la PSP, que de ahí conoce todo el mundo. Y cuando tenés la licencia de PSP, recién puedo sacar dos licencias más, que una es adquirente y la otra es agregador. Una es para —si no me equivoco— para manejar pagos y la otra para manejar tarjetas. Una onda así es el tema. No sé bien los conceptos. Pero el tema es que para sacar esas, necesitás sí o sí la de PSP. Es como el paso requerido. Y el BCRA te dice: OK, pero vos necesitás… yo te doy la PSP; tenés seis meses para hacerla andar. Si en seis meses veo que no tenés tráfico, no tenés pagos, yo te la doy de baja. Cuestión: vos para hacerla andar necesitás sacar la otra licencia. Esa licencia tardó más de seis meses en salir. Bien, el BCRA lo dice: che. Obviamente no facturaste, no hiciste nada con esto. Te la doy de baja. Mientras estaba andando de alta las tres licencias. Abogado, de vuelta, meter ahí quilombo de: che, por favor. Estamos sacando esto; no nos pueden dar de baja. Bueno, pasaron un par de meses más y todo se iba extendiendo hasta que nos dan todas las licencias. El día que nos dieron todas las licencias, agarré e hice un pago. Y dije: listo, está funcionando esto; se terminó. No nos pueden dar más de baja. Y ahí empieza todo el rush de decir: bueno, cómo hacemos pagos ahora. ¿Qué necesitamos? Necesitamos un banco sponsor, que es el donde se guarda todo el dinero de todas las cuentas —que es lo que se llama la cuenta recaudadora—. Necesitamos un procesador de pagos, que en este caso Prisma, que es el que procesa todo lo pago de Argentina, básicamente, lo que son tarjetas. Y necesitamos como varios actores que también todo funcionando entre sí. Pero en cada uno de ellos tenés que meterte a hacer operaciones, hacer licencias, hacer paso a producción, y todo eso lleva también un montón de tiempo, un montón de idas y vueltas. Tengo cadenas de más de 150 mails con los flacos de burocracias y cosas que van pasando en ese momento. Y nada, es un poco la historia de por qué, de cómo fue, porque me empecé a meter en la parte de pagos. Alguien… donde quieran y sigo contando.
Amplify, GalioPay y el fraude
— Mesa: No, bueno, queríamos mostrar un poco también el cambio de Cafecito con todo este… 5.000 usuarios el primer día. Y ya hace un año tirabas algunas cifras: 5,2 millones de usuarios, 4,2 millones de visitantes únicos por mes, 4.500 transacciones por día; Amplify como procesador de pagos, 8.900 transacciones, 100.000 dólares procesados. También, bueno, tenemos GalioPay con miles de transferencias procesadas. Cómo es increíble el crecimiento que fueron teniendo esos proyectos. Y lo traigo sobre la mesa porque de repente acá en la mesa hemos mostrado el inicio de proyectos, así como el tuyo, que de repente también ya van a tener mil usuarios en una semana y capaz que en ese momento ni se imaginan… no lo planeaban a crecer y construir. Y es súper interesante cómo pasaste de desarrollar de un lugar más lúdico —insisto, de divertirte con amigos en un foro jugando un jueguito online— a ir escalando en infraestructura tecnológica, en conocimiento sobre compliance, burocracia: cosa que por ahí no te gustaban tanto, que nos hablás de esto de cadenas de email de 150 mails, pero que sabías que eso era lo que te iba a llevar a crecer como founder y a seguir posicionándote a través de estas tres empresas, ¿no?
— Damián: Sí. O sea, ya, si querés, ahí recién mostrás un poco los gráficos para que te des un nivel de crecimiento en ese… Ahí puse que había 500 mil: creo que fueron 500 mil pesos procesados. Hoy GalioPay procesó —creo que hace un par de días se cumplió la meta— de los 3 mil millones de pesos procesados por GalioPay, que era su número. Lo ve: si decís cuánta cantidad de ceros tiene esto, es ridículo. Procesamos 200 mil transferencias. Y hoy GalioPay es sólo transferencias bancarias: no tienen tarjetas por un tema de fraude que no pudimos pararlo. Conté varias veces, pero bueno, lo puedo mostrar un poco acá. La idea de GalioPay era procesar tarjetas. Siempre lo vimos como: che, queremos procesar tarjetas porque con esto vamos a poder procesar pagos del exterior, pagos en nuestros… aún fui bastante razonable. Y, bueno, lo implementamos. Hicimos toda la implementación que tenían que hacer con Prisma. Y de la nada, empieza a llegar fraude a tres manos. Realmente fue como: fraude, fraude, fraude, fraude, fraude. Y no podíamos pararlo. Era muy difícil de detectar. Hoy en día, si yo agarro y le doy mi tarjeta de crédito a cualquiera de ustedes, ustedes pueden hacer una compra. Es tipo: el sistema está hecho, está mal diseñado de la base; es el gran problema. Cualquiera que se roba una tarjeta de crédito —de hecho la gente que se roba una tarjeta de crédito que tiene miles de tarjetas de crédito y va haciendo pruebas por todos lados— es porque el sistema está mal hecho. Después yo quiero comprar un pasaje de avión y me rechazan la tarjeta y decir: ¿cómo puede ser que el tipo me pasó mil dólares y yo no puedo comprar un viaje de acá a Mendoza, entendés? Y bueno.
— Mesa: Está bueno eso de que encontraste una limitación y supieron pivotear para no seguir luchando contra un problema.
— Damián: No, es que fue: pivoteamos de casualidad. Pivoteamos porque a Juaní, mi socio, se le ocurrió decir: che, ¿y si hacemos lo mismo con transferencias? Y fue como: nosotros ya todo lo que hicimos con transferencias lo habíamos hecho en Amplify. De hecho, esto de tener tipo CVU dinámicos lo teníamos con crypto wallets que se iban moviendo dinámicamente. Entonces, ahí medio que salió la idea de: che, si tengamos CVUs que van rotando, y ahí les vamos asignando, se vive cada pago y lo liberamos y asignamos a otro, etcétera. Y medio que de ahí sale la idea y fue como: bueno, no perdamos nada; ya tenemos toda la plata invertida en las licencias, todo. Hagámoslo y digamos si funciona. Y la realidad es que funciona muy bien. Obviamente, todo pulleado por Cafecito, que era el producto donde necesitaba esto. Y después empezaron a sumar un montón de empresas bastante grandes que le gustaba el producto: che, quiero transferencias, quiero esto. Y algo muy loco es que yo nunca hice… yo nunca puse un peso en publicidad, nada. Siempre fue todo vino orgánico de mi cuenta de Twitter. Entonces eso es lo que hago.
— Mesa: Cuando lanzaron Amplify —que creo que tenía otro nombre antes—, que fueron en un Ethereum… en un Ethereum en 2022, si no me acuerdo: que llegaste a los AI events y eras un rockstar, porque en Web3 la gente no tenía mucha… comodidad o, viste, como volumen de clientes, y vos ya venías con toda la experiencia de emprender en Web2, de tener un producto exitoso, y llegaste a hacer ese salto fue…
— Damián: Sí. O sea, de hecho, Amplify salió de casualidad también. Porque antes de Amplify, nosotros estábamos construyendo el producto que se llamaba Fandit, que era como el Kickstarter de Web3. Como la limitación que veíamos era —de hecho, algo muy parecido a Cafecito—: si vos querés hacer un Kickstarter, desde Latam no podés crearte una cuenta, porque los flacos te dicen: no, no estás tipo en una empresa acá o tenés que tener una dirección en Estados Unidos, o lo que sea. Dijimos: che, pará, cripto puede solucionar varias cosas que están buenas de esto. Obviamente no funcionó porque nada: es un nicho muy chico, la realidad es. Pero habíamos hecho Amplify adentro de Fandit, que eran la parte de pagos. Tipo, toda la parte de pagos ya estaba hecha. Y fue como: che, saquemos el producto este y veamos si funciona uno de los productos que hicimos para esto.
— Mesa: Buenísimo. Y, bueno, arrancó funcionando. Arrancó una feature que construiste, sacarla de producto madre y darla como un producto nuevo.
— Damián: Eso fue siempre así. Fue siempre así. Siempre me gustó la parte de tooling. Entonces, cuando estamos charlando de: che, ¿qué hacemos con Fandit? Fue como: sigamos por tooling. O sea, quiero hacer tooling porque está divertido. Y, bueno, salió, salió Amplify para pagos.
Bootstrap vs ronda
— Mesa: Che, Dami, consulta. En algún momento, en alguna de tus tres startups, ¿se levantaron ronda? ¿Bootstrapeaste? ¿Cuál fue la decisión de levantar ronda? Porque hoy yo veo que es como una meta, un milestone: levantar ronda. Y después ves a los chicos de Gravel que están 100% bootstrapeados y les está yendo súper bien, ¿no? ¿Cuál considerás que fueron —si levantaste o no— las decisiones o qué consideraste?
— Damián: Bien. Yo siempre estuve en contra de levantar plata. Cafecito es 100% bootstrapeado. Nunca me gustó el concepto de ir a un VC, pitchear un VC: lo que hacía nunca me era como… che, yo quiero que esto funcione desde el día 0; quiero que haga plata. Ese fue, ese es como siempre mi meta de todos los productos que hice: es así mi meta. Algo muy diferente a lo que hacen muchos otros de: no, esto hay que levantar plata y que no funcione; después de venderla. Mi visión siempre fue: esto tiene que hacer el dinero del día uno y va a ser bootstrapeado. Donde se levantó capital, pero fue todo friends and family en Amplify.
— Damián: El tema de Amplify fue que yo no estaba metido en Amplify cuando se levantó capital, y Amplify era de Juaní, mi socio. Él estaba haciendo ese proyecto; él estaba levantando ese capital. Y cuando nos unimos para que él se venga para Cafecito y yo irme para Amplify —yo meterme como los roles técnicos, y él meterse más como en la dirigencia o CEO, entre comillas—, fue como: bueno, che, ahora yo estoy levantando capital, por así decirlo ahora, porque estoy metido en Amplify. Y a ver: de no levantar y levantar, la realidad es que a mí no me gustó. No fue divertido para mí levantar el capital. Tuvo un momento que sentía que no entendía lo que era el levantar capital y yo siempre sentía de: che, tengo que hacer lo que sea para devolverle este dinero o más a mis inversores, y no pensarlo como un capital de riesgo de los inversores que se están apoyando a vos para hacer… pues, confiaron. Entonces, eso me comió la cabeza, tiempo, decir: che, la estoy pasando mal. O sea, yo sé que esto… llegó un momento que no está funcionando. Fandit no estaba funcionando; no estaba haciendo dinero. Es como: ya estoy decepcionando a la gente que confió e invirtió plata en mí, ¿no? Ese también fue un poco el pivot de Amplify. Fue por eso: porque decir, de hacerme la cabeza: che, ¿cómo carajo… esto… no quiero cerrar un producto y decirle a mis inversores: che, esto no funcionó. Así que el pivot de Amplify fue por la parte de comerme la cabeza y decir: ¿a dónde carajo salimos con esto? Y bueno, y se terminó saliendo bastante bien. Pero en mi opinión, en mi experiencia, no me gustó para nada levantar dinero. Me dejó como una presión en la espalda que no me gustaba sentir. Si bien mis inversores jamás me reclamaron un carajo —siempre fue como: che, hacelo de corazón, confío en vos; nada, este es el dinero para que puedas crear esto; si funciona bien y si no funciona también, porque son un poco las inversiones; ojalá tipo todos invirtieran y saben que van a recibir un 2x, 3x, lo que sea: es imposible—, pero este fue como un poco lo que me pasó a mí con levantar ese capital, ¿no?
— Damián: Hubo experiencias interesantes porque uno de los inversores nos llevó a Miami a recorrer varios. Hablamos con SoftBank, hablamos con VCs muy, muy grandes, muy picantes, que venían tipo… te tenían al cuello directamente los flacos: era durísimo. Y ahí, bueno, ahí me di más cuenta todavía de que no me gustaba el mundo de la VC, pero bueno, fue la experiencia divertida de conocer ese mundo. Si yo tengo que hacerlo de vuelta, no lo hago directamente y sigo en el lado de bootstrapping. Pero bueno, lo viví.
— Mesa: Está bueno porque te sacaste la duda y aparte te diste cuenta de que era lo que más te gustaba. Y me parece re loco porque es como que tenés un camino muy emprendedor atado a tus pasiones, a lo que te divierte, a lo que te gusta, y en el momento en el que por ahí te alejaste de esa diversión, de esa pasión, no la pasaste bien y supiste volver a las bases y reinventar de esas bases. Me parece re loco también que con tres empresas sólidas creciendo a números bestiales, este año dijiste: che, la IA cambió todo en la manera en la que desarrollamos. Me imagino que la incorporás en las tres empresas que hoy tenés. Pero digo: en ese contexto agarraste, dijiste: a ver qué pasa si sacamos el AO del cajón en la web y lo volvemos a lanzar, y generaste una revolución tremenda en Twitter. De hecho no me puse a jugar —creo que le veía hasta 27 algo así— y era muy divertido como ver gente que nunca había jugado al AO. De hecho gente de la comunidad de BOTR: hemos estado ahí matando arañas en catacumbas. Así que nada, re loco: ¿cómo fue esa idea de decir qué sacamos esto del cajón y qué te generó ver que todavía había una comunidad antigua?
Argentum Online web e IA
— Damián: Eso fue muy loco. Porque, a ver: yo me fui de la comunidad del Argentum hace un montón de años. Siempre cada tanto entraba algún Discord o algo, a ver qué estaban charlando, qué estaban haciendo, pero la realidad es que no estaba en el día a día de todos los proyectos que hay caminando, todo lo que está pasando por atrás del Argentum que sigue vivo en ciertas personas que están construyendo. Pero, bueno, siempre fue como la idea de revivir lo que me había hecho feliz en ese momento de: che, quiero hacer como la AO de vuelta con tecnologías nuevas, con cosas que ya venía programando.
— Mesa: Para un concepto de esto: yo este proyecto… Muy loco. La gente que te responde: se va a cerrar… No, a un founder… Sale QA… Milsim te pone… Sale Ajite. O sea, realmente gente del ambiente emprendedor re prendida con esto: Esteban Suárez, Vercel…
— Damián: Sí, sí, sí, sí, sí. Muy, muy loco. No: agarré una base que yo ya había programado hace un montón de años, que, de hecho, yo saqué el primer AO web de ese momento. Siempre dije: che, la AO tiene que ser web; es mucho más fácil porque había persona a agarrar, entrar a un navegador y jugar a un juego que no requiere tanta carga gráfica —o no tenés un mundo 3D, no tenés nada que no se pueda hacer con un canvas, con WebGL, con las tecnologías que hay ahora—. De hecho, en ese momento lo pude hacer. Hoy tiene que hacer mucho mejor, dije. Entonces, agarré toda esa base que había hecho y la empecé a desarrollar, obviamente, con asistido por AI en todo lo que…
— Damián: Se cambió mucho la forma de programar con AI en general. A ver: no cambió: aceleró. Porque yo no… Esta discusión la tengo con un montón de gente. Yo siempre programé de la misma manera: yo agarro problemas, los desarmo en partes chiquitas, y como que resuelvo cada problema. Y eso lo acabo oyendo en la AI. Literalmente, no es que agarro, le digo: oye, hacen esta feature, tuki. Agarro y desarmo el problema en mi cabeza y le tiro a la AI esos problemas, porque de esa manera puedo seguir entendiendo qué hace en el código que ejecuta. Y tengo una máxima de que si hace algo que yo no entiendo, no se sube. Eso es como la parte fundamental de que siempre —de hecho, la gente que trabaja conmigo es: no podés subir algo que no entendés—. Punto. Funciona así. Y siempre se sigue programando de esa manera: de desarmar los problemas en chiquitos y que la AI haga programas como de esa manera, ¿no? Y medio que fue así como terminé haciendo el web nuevo de: che, quiero usar esta librería, quiero hacerlo de esta manera, quiero que conecte los sockets de esta manera. Ir a todo, como… dirigiéndolo, mencionando como yo lo quería. Obviamente que tanto era como: che, ¿qué opinás de esto? No, mirá, se puede hacer tal cosa o tal otra. ¿Qué es lo sarpado que tiene la AI? Que lo usás como compañero de: che, tipo, tengo este socket que funciona y me manda tal data. ¿Por qué lo podemos optimizar de tal manera? Y empezar a pimponear hasta que llegan a una optimización, algo que termina gustando.
— Mesa: Debe ser loco para vos cuando la AI te sorprende y te propone algo que no tenías en la cabeza.
— Damián: Sí, ha pasado, ha pasado y es muy loco.
— Mesa: A mí, a mí me pasa mucho. Yo estoy usando Superpowers, que es como un flujo agéntico para desarrollar software. Y tiene un skill que es de brainstorming. Entonces, vos tenés un ida y vuelta con Claude, con Codex, con el que uses, y se hacen resultados súper grosos y a cosas que capaz jamás hubieras pensado. No solo en infraestructura o en código, sino también en diseño. Siento que para los que no tenemos tanto el talento del diseño, como que nos da una mano muy grande en ese sentido.
— Damián: 100%. No, 100%. O sea, la cantidad de cosas que ha resuelto de que capaz que no conocía alguna tecnología o algo que fue como: che, ¿se puede implementar esto? Listo: investigar y ver y se implementa. Pero volviendo para la parte de AO web: éste fue como un poco la idea. Y mi idea no era lanzarlo ni hacer nada: fue como un comentario de vuelta. Otra vez más: tiré un tweet y se dice: che, miren lo que estoy haciendo. Y explotó. Explotó al carajo ese tweet. Y por esa explosión, dije: che, pará, hay gente claramente que tiene ganas de volver a jugar a esto o que capaz que no tiene ganas de bajarse un instalador de una AO que ya existe —que de vuelta, hay muchos corriendo; de hecho, el oficial sigue funcionando en Steam; lo podés bajar de Steam; es espectacular—. Pero bueno, hay gente que capaz quería esto, ¿no? Quería jugar en el navegador y punto.
— Mesa: Sí, para los que tenemos Mac.
— Damián: Ah, además, para los que tenemos Mac. De hecho, creo que lo oficial, si no me equivoco, está hecho para Mac, pero no estoy seguro. Me parece que ahí lo revisaron el cliente.
— Mesa: OK. Habría que chequearlo, pero no estoy seguro. Pero me parece re lindo también mencionar que, nada, AO desde los inicios siempre fue un proyecto open source. Yo creo que aprendí lo que era open source con AO. Porque en ese momento ni sabía lo que significaba. Y lo terminaste liberando después de algo.
— Damián: Siempre, siempre estuvo. Siempre tuve la idea de liberarlo. No quería liberarlo el momento que lo cerré, porque nada: había mucha gente y se armó mucho quilombo ese momento y sabía que le iban a explotar demasiado y que voy a esperar que baje un poco la espuma de todo esto. Y lo voy a liberar cuando esté todo mucho más chill. Pero siempre fue la idea de: che, tipo, quiero que esto esté liberado; liberarlo por opción, eso es lo que sea. Y bueno, terminé liberando completo. Literalmente, esto se lo pasás —si no sabés codear— se lo pasás a una AI y te lo levanta solo. Este es un Docker, así que camina.
— Mesa: Tremendo. Ahí tienen el repo en GitHub para favarearlo, para compartirlo. La verdad que está buenísimo. Mucha gente del ambiente emprendedor argentino arrancó con una AO, así que todavía están a tiempo de inventar la rueda: o sea, de seguir los pasos de mucha gente del ambiente y lanzar su propio AO, lanzar su server, hacerlo 3D, ponerle cosas.
— Damián: Sí, eso siempre fue lo divertido. No es una plataforma tan fácil. Es como: es 2D; siempre se puede como armar mucho ya dentro. Siempre hay muchas ideas para hacer muchas cosas. Te tenés que bancar la gente, ¿no? Ese es el gran tema: los cheaters en el tiempo de IA. Es tremendo. Los cheaters en el tiempo de IA fue en la cosa que me llevó a cerrarlo. La realidad es que es muy difícil combatir a alguien que te puede —con Claude, con Codex, con lo que sea— te dice: charmá mucho. Y el bicho se te conecta por adentro y te arma todo solo. Es, o sea: no puedo. Si tengo que estar detectando a todas las personas, tengo que dejar de trabajar directamente. Y este era un proyecto gratuito para romper las bolas entre amigos, que, bueno, terminó pilotando, terminó teniendo 500, 600 personas jugando. Que dije: che, qué locura esto, ¿no? Qué sarpado que haya pasado algo así.
— Mesa: No, pero muy lindo, porque nos generó mucha nostalgia a los gamers de esa época: volver a verlo online y jugar un rato, más allá de todo lo que pasó después. No olvidaste: fue para mí hermoso.
— Damián: Sí. Para mí todo eso, creo que fue en dos meses, dos meses y pico que estuvo online. Fue espectacular. Fue espectacular y todo lo disfrutamos mucho.
— Mesa: Así, de foto, agradecerte en vivo por ese laburo que te tomaste, porque te desenfocaste de tu vida personal, de tu proyecto de casa, de tus tres empresas. Es que fue, fue increíble.
La pregunta de Huevo
— Mesa: Tenemos un video de nuestro amigo Huevo, que siempre es anfitrión también de este podcast, pero ahora se encuentra viajando por Europa, y te dejó un saludito que vamos a compartir, así lo podés escuchar. Así que comparto mi pantalla. ¿Me pueden ver ahí?
— Damián: Sí.
— Mesa: Bien.
— Mesa: Bueno, primero que nada, hola a todos los viewers que nos están viendo. Yo era… un gran referente en el mundo de Twitter, en Twitter tech. Siempre te tuve ahí; me parecía… parecías en el feed y era: qué misterio este tipo. Y bueno, armaste la aplicación… Cafecito, que siento que todos lo conocemos —mi familia, no sé; mi familia no está en la escena del mundo tech—, está en el tablero, etcétera. Así que has logrado algo muy lindo. La pregunta para vos es la siguiente. Armaste Cafecito y también armaste otros startups, otros productos. ¿Cómo es ese momento inicial en el cual tenés una idea para llevar a cabo y cómo es tu proceso —ya que tenés varias startups—: cómo es tu proceso de validación y de desarrollo de ese primer MVP y, bueno, saber que estás haciendo un producto que vale la pena seguir, digamos. Eso sería todo. Gracias por estar acá; es un placer. Y bueno, yo estoy a la distancia y le mando un saludo a todos. El ruido de Builders OFF the Record.
— Mesa: Ahí está. Estaba viendo el partido del Chelsea recién; se vio el debut del Colo Barco y ahí mandó un saludito. ¿Qué opinás de esa pregunta que te dijo?
— Damián: Bueno, a ver: la pregunta era cómo encaró los proyectos, cómo pienso o por qué lo voy a hacer. Siempre un poco es: ¿qué va a solucionar? Creo que ese es como la pregunta inicial. ¿Qué va a solucionar? Y segundo es: ¿cómo lo voy a monetizar o qué o cómo va a hacer plata ese producto? Ese es como los dos grandes lados. Si las dos cosas me cierran, arranco a hacer el primer MVP. Que bueno, en ese momento el primer MVP era sentarse a teclear código; hoy el primer MVP es sentarse a bajar un poco en la cabeza —que es medio lo mismo—, pero como en el año, básicamente. Así que creo que ese es como el proceso de: si tiene un uso real y veo que ese uso real puede generar dinero con ese proyecto, producto o lo que sea, lo encaro. Es un poco la…
— Mesa: Dami, en esa metodología mi pregunta es: pues nosotros ahora vemos tus tres que ya triunfaron, digamos. ¿Has descartado muchos? ¿O días que no funcionaron, productos que sacaste, dijiste: no, esto no va —o capaz que ni sacar—, ni darte cuenta de decir: che, no, esto es cualquiera, lo termino?
— Damián: Sí. A ver: hubo un montón que los empezamos a desarrollar antes de Cafecito. Fueron todos estos que los empezamos a desarrollar y no fueron para ningún lado. Uno de los que queríamos hacer era —antes de que exista Rappi y Uber que te llevaban un producto de un lado al otro— queríamos ese producto. Y una de las primeras validaciones fue como para ir a algún abogado de: che, ¿qué tan difícil es hacer esto? Y el abogado fue como: no, esto es imposible. O sea, o tenés plata infinita, o vos no podés hacer esto porque siempre vas a tener algún problema con algún rider que se te cae, le roban, lo que sea, y tenés que venir y poner plata atrás de eso para juicio o lo que sea. Así que sí: hubo, la verdad, que hubo muchas ideas así que se me fueron ocurriendo. Y bueno, ahí está algo que no había dicho siempre: los consulto del lado de contadores y abogados a ver si tiene sentido lo que estoy haciendo, ¿no? Capaz que muchas veces ya decís: sí, no tiene sentido, pero bueno, lo consulté igual. Capaz que una de esas se le pueda dar alguna vuelta o algo y tiene sentido. Y también está hasta dónde vos tengas la gana de pelearlo, porque capaz que si yo en ese momento decía: OK, si me quiero meter a hacer un Rappi de productos o un Uber que lleve productos de un lado al otro, capaz que tenía que salir a levantar dinero, a hacerlo, y capaz que lo hacía y funcionaba. Pero bueno, no era mi objetivo; no era mi manera de aprender o de crear proyectos.
Cierre
— Mesa: Tremendo, tremendo todo lo que nos compartiste en este episodio, Dami. De entrada ya decirte gracias por este tiempo compartido, por todos los aprendizajes que nos llevamos del episodio. Queríamos aprovechar para pasar dos mensajes a la comunidad. Primero es que están más que invitados a sumarse al grupo de WhatsApp de Builders OFF the Record. La comunidad está súper activa, compartiendo información, ideas. Hoy estudiamos GrokBot, tutoriales: como realmente está muy buena la conversación que está pasando. Eso por un lado: pueden escanear el QR y sumarse. Y también queríamos compartirles que nuestro amigo Robert está organizando un Startup Day —nada, un evento en conjunto con Explorer, USEMA— que si bien a su perfil de X… a @Roabd y en bajo Robert lo van a encontrar. Simplemente cliquen en este link de funds.cloud.microsoft y pueden inscribirse a este Startup Day que va a estar buenísimo, que tiene esta iniciativa de juntar un poco universidades con ecosistema tech, emprendedor, venture capital, aceleradoras, founders. La verdad que es una iniciativa súper buena y que ojalá que lo aprovechen porque, insisto, cada vez más son las universidades que empiezan a querer conectar con el ecosistema tech. Y bueno, la iniciativa de Robert está muy, muy buena. Así que le mandamos un saludo y, bueno, ojalá que se metan a ese gran evento. No sé si alguien tiene ganas de hacer una última pregunta para cerrar.
— Mesa: Yo tengo también. Un ratito: que estamos en 433 views en el vivo de la cuenta de Builders OFF the Record, un nuevo ATH para nosotros. Así que muy bueno. Era solamente eso. Así que Luigi, te dejo con la pregunta. Yo tengo la pregunta más pelotuda del día. Tuvimos una invitada que nos dijo que jugó foosball con vos, Dami, y nos contó todo… que también jugaba. Yo quisiera darte la chance de contarnos qué también juega el foosball Anabela, porque ella dice que es Ronaldo Nazário. Así que, si tú eres el pez de amigo: ¿qué también juegan?
— Damián: No juego hace mucho con ella. Jugamos en el momento, pero jugaba bien. La Rey jugaba bien y le salía muy bien hacer morudeces. Hacer ciertos jueguitos, cosas. Tenía una muy… que tipo: tiraba la pelota para atrás, la paraba en la cola… No, no: la verdad que tenía unos huevos cuando hacía. Divertida y divertido. No me lo hubiera imaginado, la verdad.
— Mesa: Cosita, el fenómeno, Ronaldo. Realmente, ya pronto vamos a volver a hablar con Anabela —aviso de un spoiler—, pero vamos a ver cómo responde a esta información que nos llega, ¿no? Aparte, Anabela fue… en el talón que la banda quería ir a jugar foosball…
— Damián: Sí, sí, obvio.
— Mesa: Anabela fue nuestra primera invitada sin serlo. Tipo: Huevo estaba en un asado de emprendedores y le dijimos: che, traete a alguien de ahí, y trajo a Anabela. Ahí tiró la de que los QA y PM ya no van a existir. Y eso quedó para historia para Jorla, Luigi, que Luigi tiene un máster en PM. Así que nada, a todos lados quedamos: le preguntamos también de ese rol y siempre nos terminan diciendo lo mismo. ¿Le quieren preguntar a Dami eso? Dami: ¿hay PMs en tus proyectos? ¿Vos creés que hay un rol para los PMs hoy en día? ¿O para vos ya no hace falta una persona, el PM? ¿Ya hay que matarlo?
— Damián: No. A ver: tengo, de hecho, dos de mis grupos de amigos que son PMs, que trabajan como PMs, y vi cómo trabajan. Y la realidad es que hoy en día, según qué startup sea o según qué empresa, se siguen necesitando PMs. La realidad es que necesitás esa persona que hable —por lo menos estos dos que trabajan con clientes—: necesitás a personas que hablen con un cliente y que le bajen a los programadores o a quien sea de: che, hay que hacer tal cosa. Y que él se coma toda la cagada antes de que llegue a los programadores en paz. Creo que es un poco el trabajo del PM por lo menos como lo veo con mis amigos, ¿no? Así que yo creo que sí, sigue existiendo. ¿Hay empresas después de startups? Que no: que en las reales que no necesitan un PM. Pero creo que todo lo que se necesite de hablar con clientes: ahí hay un gran lugar que va a seguir existiendo. Es una realidad.
— Mesa: Che, agrego ahí que Robert ponía que son 40 startups confirmadas para el evento que está haciendo. Así que tremendo.
— Mesa: Tremendo. De un caso se estaba andando. Y nada, y lo del dato: ahí en posta que pasó desapercibido. Pero creo que ha sido ATH de la cuenta. Le ha ganado el episodio del gran Evil Rabbit. Así que realmente…
— Damián: Le mando un saludo al conejo. Gracias a vos.
— Mesa: Sí, pero al final sacamos el podio al conejo. Increíble. Pero bueno, también habla mucho de la comunidad enorme que traccionás y la cantidad de founders de todo el país que te admiran. Sé que has dado charlas hasta el sur; creo que arriba en el Litoral. Así que también felicidades por ese trabajo de divulgación, porque hay mucha gente soñando con lograr lo que has logrado. Y estuvo muy bueno conocerte en un lugar más humano, con tus vulnerabilidades del desafío de levantar ronda. Así que no: gracias a vos por compartirnos este espacio. Y bueno, los esperamos en el próximo episodio de Builders OFF the Record. Llegamos hasta acá. Le mandamos un abrazo, un saludo gigante a toda la banda, y nos vemos el próximo jueves.
— Damián: Chau.
— Mesa: Chau. Chau. Chau. Chau.
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